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Calentamiento global: ¿mucho calor o mucho color?
¿Está realmente el planeta en peligro? ¿Somos los seres humanos con nuestra era industrial una amenaza para la naturaleza? ¿El cambio climático provocará una drástica transformación al estilo de vida actual? Por cambio climático o por ciclos de la Tierra, hoy hace más calor que hace cien años y sólo ese hecho puede traer consecuencias insospechadas. Hay datos concretos que avalan el cambio que estamos teniendo… Claro que también hay quienes ponen todo en duda. Por Catalina Allendes E.
Mirar la Tierra desde el espacio proporciona una perspectiva única. Nuestro planeta es un lugar frágil y bello, protegido sólo por una capa muy delgada de atmósfera que es esencial para la vida. Y bosques en apariencia grandes acaban siendo pequeños y pasan de largo muy rápidamente.
El relato es de un astronauta, obvio, y viene a poner en perspectiva universal la fragilidad del planeta. Sólo once días allá arriba hicieron que el autor de la frase, André Kuipers, de la Agencia Espacial Europea, se convirtiera en un acérrimo defensor del medio ambiente como embajador de la WWF.
Pero probablemente ninguno de los que está leyendo estas líneas ha tenido o tendrá la suerte de Kuipers de ir al espacio. Y el medio ambiente, a juzgar por los datos científicos, no tiene tiempo para esperar a que nos podamos subir a un cohete para que hagamos ese nivel de conciencia. La salida a estas alturas es asumir que hay evidencia (discutible por algunos) que parece indicar que el planeta está bajo presión y que cualquiera sea la causa, como acá es donde vivimos, no podemos hacernos los desentendidos.
Eso, para partir y más allá de la polémica de qué tan complejo pueda ser el momento. Lo concreto es que emitimos cada vez más gases contaminantes que no pueden ser absorbidos naturalmente por el medio ambiente y que éstos, por lo bajo, hacen una contribución a los cambios que vive el entorno, un proceso del que ya estamos siendo protagonistas. Eso, sumado al feroz crecimiento demográfico que demanda cada vez con mayor avidez los recursos naturales de la Tierra.
“Sabemos que la demanda de recursos como el pescado, la madera y los alimentos aumenta vertiginosamente a un nivel que es imposible reponer de forma sostenible”, advierte el astronauta Kuipers, que participó del Informe Planeta Vivo 2012 de la WWF realizado con el apoyo de la Agencia Espacial Europea.
Ese informe es lapidario: tal como están las cosas hoy la Tierra tardaría 1,5 años en regenerar los recursos renovables que los seres humanos utilizamos en un año y el mismo período tardaría en absorber el CO2 que generamos. O sea, los números no cuadran y al parecer hay algo de canibalismo planetario.
Lo que es peor es que este desequilibrio, con la demanda superando lo que la Tierra renueva, se viene dando desde 1970, dice la WWF. En concreto, estamos sobregirados, en una cuenta que no da intereses, desde hace más de 40 años.
El consumo aumenta a mayor velocidad que la eficiencia de la producción y las poblaciones crecen más rápido que la capacidad de la biósfera, es la contundente constatación de Planeta Vivo 2012 a este problema. Y claro, no hay que ser magos para aventurar que a este ritmo, aunque sea difícil determinar cuándo, podemos hacer aguas.
Claro que hay matices, el estudio detalla que si toda la humanidad viviera como un indonesio medio, se utilizaría sólo dos terceras partes de la biocapacidad del planeta, con lo cual generaríamos excedentes. Si viviéramos como los argentinos, en cambio, se necesitaría más de medio planeta adicional y como los estadounidenses, requeriríamos nada menos que cuatro Tierras para regenerar la demanda.
Esas tremendas diferencias son las que, en gran medida, tienen a los países avanzando poco y nada en acuerdos que nos lleven a preservar y enfrentar los conflictos de la Tierra de manera efectiva.
Pero esa es sólo una parte. El daño más importante de la presión de los seres humanos sobre la Tierra tiene que ver con las emisiones de gases de efecto invernadero, que según los expertos son los que innegablemente están transformando nuestro medio ambiente: extensas olas de calor, lluvias más intensas, océanos más inestables, hielos transformándose en lagos, son los ejemplos más utilizados.
En una polémica columna el economista y director del Earth Institute de la Universidad de Columbia, Jeffrey D. Sachs, advirtió que “hemos entrado en una era nueva y muy peligrosa. Si es usted una persona joven, el cambio climático y otros riesgos ambientales de origen humano serán factores importantes en su vida”.
El consenso en torno al tema, en todo caso, aún está lejos de llegar. Publicaciones en prestigiosas revistas como la británica The Economist aún son escépticas a las catastróficas consecuencias de este cambio climático e incluso de la posibilidad de revertir drásticamente el actual modo de desarrollo económico del mundo. Titulares como Slash emisions, fly by Zepellin (reduce las emisiones, viaja en zepelín) o Apocalipsis No, han sacado roncha entre los ambientalistas.
Hace calor
Los expertos aseguran que hoy hace más calor y eso parece ser innegable. Basándose en evidencias científicas, el último informe del grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), organismo relacionado con las Naciones Unidas y uno de los más consultados por los países para sus políticas de mitigación, sostiene tajantemente que “el calentamiento del sistema climático es inequívoco”.
Según la IPCC, los once años más cálidos desde 1850, el año desde que se tienen registros instrumentales de la temperatura de la Tierra, se generaron entre 1995 y 2006. Detalla además que la tendencia al alza de la temperatura de manera lineal a 100 años -entre 1906 y 2005- figura con un incremento de 0,74 grados Celsius, bastante superior al 0,6 grados Celsius que indicaba el informe anterior 1901 y 2000.
“En promedio, las temperaturas del Hemisferio Norte durante la segunda mitad del siglo XX fueron muy probablemente superiores a las de cualquier otro período de 50 años de los últimos 500 años. Seguramente las más altas a lo largo de, como mínimo, los últimos 1.300 años”, sentencia el informe.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) es más severa y dice que el cambio climático se habría acelerado entre el 2001 y el 2010. En su informe sobre la década, dado a conocer a mediados de este año, sentencia que las temperaturas se situaron 0,46 grados Celsius sobre la media de temperaturas máximas del período 1961 y 1990.
Polémica por los mares
El problema es que aparejado al calor, vienen las consecuencias. El aumento de nivel del mar concuerda con el calentamiento. En promedio el nivel de los océanos mundiales ha aumentado desde 1961 a un promedio de 1,8 milímetros al año y desde 1993 a 3,1. ¿Razón? “La dilatación térmica y el deshielo de los glaciares, los casquetes de hielo y los mantos de hielo polares”, señala el informe de la IPCC. Aclara, eso sí, que no es posible dilucidar hasta qué punto esa mayor rapidez evidenciada entre 1993 y 2003 refleja una tendencia a largo plazo.
Las mayores emisiones de CO2 han provocado además la acidificación de los océanos que absorben naturalmente este gas de efecto invernadero, pero que en cantidades no acostumbradas han provocado fuertes trastornos en las especies marinas y a la destrucción de grandes extensiones de corales.
Datos satelitales obtenidos desde 1978 revelan que el promedio anual de la extensión de los hielos marinos árticos, por ejemplo, ha disminuido en un 2,7% por decenio, con caídas más acentuadas durante los veranos: 7,4% por decenio.
Los datos de la OMM advierten también que el 2011 fue el undécimo año más cálido del Ártico y el segundo en el que el hielo registró su nivel más bajo.
Claro que ya hay quienes han salido a desmitificarlo. Un estudio del Concilio Científico de Ciencias Naturales de la Academia de Ciencias Rusa sostiene que el mínimo de las masas de hielo se registró en 2007 y que entre 2008 y 2011 el hielo ha vuelto a crecer. Con eso en la mano, el experto ruso Nikolai Dobretsov, sorprendió al mundo hace un par de meses diciendo que “es obvio que el calentamiento global continuo es un mito” y vaticinó que “hacia finales del siglo empezará un enfriamiento global y no un calentamiento”.
Así y todo el informe del IPCC, del que se espera una nueva versión nada alentadora para 2013 ó 2014, afirma que los deshielos han dado lugar a un mayor número y extensión de lagos glaciales, se ha acrecentado la inestabilidad del terreno en regiones montañosas y otras regiones y ha habido cambios en ciertos ecosistemas árticos y antárticos.
Gases tóxicos
En el informe de la IPCC se detalla que las emisiones mundiales de CO2, que es el gas de efecto invernadero más importante, han aumentado en torno al 80% entre 1970 y 2004. Sostiene que las concentraciones atmosféricas mundiales de CO2, metano y óxido nitroso se han elevado notablemente por efecto de las actividades humanas desde 1750. Pero no se queda ahí, dice que al año 2005 las concentraciones atmosféricas de CO2 y metano excedieron con mucho el intervalo natural de valores de los últimos 650 mil años.
La utilización de combustibles de origen fósil es una de las razones más importantes de estas emisiones y según el organismo ligado a las Naciones Unidas si no se revierte su actual nivel de utilización, las emisiones mundiales de gases con efecto invernadero crecerán entre 25% y 90% en el período 2000 al 2030.
“De proseguir las emisiones de gases de efecto invernaderos a las tasas actuales, el calentamiento aumentaría y el sistema climático mundial experimentaría durante el siglo XXI cambios mayores a los observados en el siglo pasado”, es su frase lapidaria.
A nivel mundial y en forma más o menos consensuada se habla que, de no mediar cambio alguno en la utilización de combustibles fósiles, el calentamiento global aumentaría a tasas de 0,2 grados Celsius por década. Si las emisiones, en cambio se hubiesen quedado a niveles del año 2000 el incremento de la temperatura sería sólo de 0,1 grados Celsius por década. Por eso es que según los análisis científicos del IPCC no hay dudas de que “las proyecciones de temperatura dependen cada día más de los escenarios de emisión”.
Evidencia innegable
Un dato: gracias a la información obtenida de las burbujas de aire contenidas en los hielos milenarios se ha podido determinar con un alto nivel de certeza que la velocidad del cambio climático en la era pre humana avanzaba a razón de 0,00000015 grados Celsius por década. Hoy el avance es de 0,3 grados Celsius en igual lapso. O sea más de 400 veces más rápido que todo lo conocido cuando no había injerencia humana.
El investigador del Centro de Investigaciones Agropecuarias y único chileno miembro del panel del IPCC, Sergio González, es quien nos hace esos cálculos y advierte que “es innegable que estamos sufriendo una aceleración producto de la actividad humana por la generación de mayor cantidad de gases en la atmósfera”.
González advierte que más allá de las predicciones tendenciosas, hoy “disponemos de evidencia científica innegable del cambio que está protagonizando la Tierra”. Y en ese contexto de cambio, dice, se pueden prever importantes transformaciones para el planeta afectando abiertamente el modelo de emplazamiento de la sociedad.
De avanzar en esta línea dice que la agricultura necesariamente deberá trasladarse desde unas zonas a otras. Grafica con Chile: se estima un desplazamiento de los cultivos hacia el sur de entre 300 y 400 kilómetros. “Sólo eso podría cambiar dramáticamente el paisaje y las costumbres de las regiones”, sostiene.
Por su trabajo en la IPCC, como parte del grupo que trabaja con los gases de efecto invernadero, González es un convencido que no hay otro camino que la disminución radical del uso de combustibles fósiles. “Si queremos consumir energía, debemos apostar por las más limpias, generar cambios de hábitos en la población. El costo de la inacción resultará bastante más caro”.
Un estudio del gobierno inglés determinó que por cada dólar invertido en mitigación para el cambio climático se pueden ahorrar cinco dólares de consecuencias posteriores.
El ex vicepresidente del Banco Mundial, Nicholas Stern, que realizó ese informe, concluyó que con sólo el 1% del PIB mundial se puede revertir el nocivo efecto del hombre en el medio ambiente y mantener una relación más amigable y duradera con el planeta. Cuentas de ambientalistas norteamericanos sitúan en 3,6% del PIB el costo actual de Estados Unidos por concepto del cambio climático.
Habrá que ver cómo avanza el mundo… que al final del día, como dijo el astronauta Kuipers en la presentación de Planeta Vivo 2012, es el único lugar que tenemos para vivir: “Es mi hogar, el de mi familia y amigos y de otros 7.000 millones de personas”. •••
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El cambio in situ
El IPCC realizó un vaticinio de las consecuencias que tendrá el cambio climático de no mediar una alteración positiva en la emisión de gases de efecto invernadero en el planeta. Y no son nada de alentadoras. Aquí van:
En África al 2020 entre 75 millones y 250 millones de personas estarán expuestas a un mayor estrés hídrico; en algunos países la productividad de los cultivos pluviales podría reducirse hasta en 50%, con lo que la producción agrícola y el acceso a los alimentos quedaría en situación crítica; el aumento proyectado del nivel del mar, afectaría a extensas áreas costeras muy pobladas.
En el decenio de 2050 disminuirá notablemente la disponibilidad de agua dulce en el centro, sur, este y sudoeste de Asia.
Hasta el 2020 se experimentaría una importante pérdida de diversidad biológica en Australia y Nueva Zelandia. Al 2030 en ese continente se agravaría la seguridad hídrica y al 2050 aumentarían exponencialmente los riesgos de inundaciones costeras. Producto del cambio climático, se favorecerían algunas zonas agrícolas y se perjudicarían otras.
En Europa también abundarían las inundaciones costeras, las olas de calor, disminuiría el potencial hidroeléctrico y la productividad de los cultivos.
En América del Norte y del Sur también podría experimentarse pérdida de diversidad biológica, caída en la productividad de cultivos, escasez de agua, reducción de glaciares y nieves, mayores olas de calor.
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EL CALENTAMIENTO GLOBAL BATE TODOS LOS RÉCORDS EN 2024 Y SUS EFECTOS SERÁN IRREVERSIBLES DURANTE SIGLOS

El pasado año fue más cálido desde que existen registros. Por primera vez, la temperatura media global superó los 1,5 °C respecto a la era preindustrial, según un informe de la Organización Meteorológica Mundial, que documenta la espiral de consecuencias de los eventos meteorológicos y climáticos.
Los signos inequívocos del cambio climático antropógeno batieron todos los récords en 2024, y algunas de sus consecuencias serán irreversibles durante siglos o incluso milenios, advierte un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). En la publicación también se ponen de relieve las desmedidas perturbaciones económicas y sociales fruto de las condiciones meteorológicas extremas.
El documento confirma que 2024 fue, probablemente, el primer año natural en superar en más de 1,5 °C el valor de referencia de la era preindustrial, dado que la temperatura media mundial cerca la superficie estuvo 1,55 ± 0,13 °C por encima de la media del período 1850-1900. Se trata del año más cálido desde que empezaron a registrarse los valores de temperatura hace 175 años.
La temperatura media mundial en 2024 estuvo 1,55 °C por encima del promedio de 1850-1900. «Las señales de socorro de nuestro planeta se multiplican, pero en este informe se demuestra que aún es posible limitar el aumento de la temperatura mundial a largo plazo a 1,5 grados Celsius», advirtió el secretario general de la ONU, António Guterres.
El informe señala que la concentración atmosférica de dióxido de carbono (CO2) ha alcanzado los niveles más altos en 800.000 años y que los últimos diez años han sido los más cálidos registrados. Además, la pérdida de masa glaciar de los últimos tres años es la mayor desde que existen mediciones.
«Sobrepasar en un año concreto el umbral de calentamiento de 1,5 °C no supone que sea imposible alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, pero es una llamada de atención sobre los crecientes riesgos para nuestras vidas, economías y el planeta», indicó la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo.
El 90 % del exceso de calor del planeta se acumula en los océanos, y 2024 marcó el nivel más alto de contenido calorífico oceánico en 65 años de mediciones. En los últimos ocho años, este indicador ha batido récords consecutivos. A su vez, la velocidad de aumento del nivel del mar se ha duplicado desde que se iniciaron las mediciones por satélite.
Fenómenos extremos y sus efectos
Los fenómenos meteorológicos extremos registrados en 2024 provocaron el mayor número anual de desplazados desde 2008. Además de la destrucción de viviendas e infraestructuras, estos eventos agravaron crisis alimentarias en 18 países, debido a la combinación de sequías, conflictos y el alza de los precios de los alimentos. Entre los desastres más graves del año se encuentran el tifón Yagi en el sudeste asiático, los huracanes Helene y Milton en EE UU, y el ciclón Chido en el océano Índico, que causaron cientos de víctimas y pérdidas económicas millonarias.
El informe pide inversiones en sistemas de alerta temprana y energías renovables para mitigar el impacto del cambio climático
El informe de la OMM subraya la necesidad de inversiones en sistemas de alerta temprana y energías renovables para mitigar el impacto del cambio climático. La publicación, que forma parte de una serie de informes científicos de la OMM cuyo objetivo es fundamentar los procesos decisorios, se ha presentado en la semana del Día Meteorológico Mundial (23 de marzo), el Día Mundial del Agua (22 de marzo) y el Día Mundial de los Glaciares (21 de marzo).
Fuente/SINC Derechos: Creative Commons. Chile Desarrollo Sustentable www.chiledesarrollosustentable.cl www.facebook.com/pg/ChiledesarrollosustentableCDS twitter.com/CDSustentable #CDSustentable , #Sostenible #DesarrolloSostenible #MedioAmbiente #ChileDesarrolloSustentable, #ECOXXI
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¿’QUO VADIS’, ODS?

Cuando se cumplen dos tercios del tiempo previsto para lograr los diferentes Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos en la Agenda 2030 de la ONU, se avecinan momentos de incertidumbre.
A día de hoy, aún queda un alto porcentaje de metas por alcanzar, mientras que sólo un pequeño número de objetivos están bien encaminados. Concretamente, según un reciente informe de la organización que analiza más de un centenar de objetivos, sólo un 15 % están bien encauzados, un 48 % se encuentran moderadamente retrasados y un 37 % están estancados o en serio peligro de no conseguirse.
En este contexto, es fundamental destacar que, desde una perspectiva científica, un análisis exhaustivo de la sostenibilidad de procesos, productos y servicios genera beneficios económicos, ambientales y sociales. Esto se debe a que repensar y rediseñar implica detenerse a reflexionar, evitando la aplicación automática de mecanismos sin un análisis crítico.
Visión global
La Unión Europea (UE) ha desarrollado una página web dinámica que permite conocer la situación de cada país en relación con los ODS. A tal efecto define dos indicadores:
- Estatus de país: representa la agregación de todos los indicadores del objetivo específico en comparación con la media de la UE.
- Puntuación de progreso: se basa en las tasas medias de crecimiento anual de todos los indicadores evaluados dentro de un objetivo específico durante los últimos cinco años.

Estado del cumplimiento de los ODS a nivel mundial (ONU, 2023) y en España. Comisión Europea, CC BY-SA
Cambio climático
Una de las principales preocupaciones de la sociedad es el calentamiento global, un desafío abordado de manera transversal en distintos ODS (ODS7, ODS9, ODS11, ODS12, ODS13).
Tres factores son clave en la emisión de gases de efecto invernadero causantes del aumento de la temperatura global: la generación y el consumo de energía, la producción y el consumo de alimentos y la movilidad de personas y bienes de consumo.
A nivel mundial, las emisiones de CO₂ equivalente (en toneladas per cápita) se han mantenido constantes en un valor de 4,7 tCO₂e (toneladas de dióxido de carbono equivalente) durante el período 2015-2023. Sin embargo, la evolución varía significativamente entre países. En España, por ejemplo, las emisiones se redujeron en un 20 %, pasando de 5,92 a 4,94 tCO₂e, aunque aún superan la media global.

Variación de emisión de tCO₂e per cápita para el período 2015-2023. Banco Mundial, CC BY-SA
El binomio energía-desarrollo económico ha sido ampliamente evaluado, pero la clave radica en lograr un desempeño energético óptimo. Esto implica actuar tanto en la generación de energía, promoviendo fuentes menos contaminantes, como en su uso eficiente, minimizando pérdidas y sobreconsumos innecesarios.
Por otro lado, el crecimiento de la población mundial representa un desafío para la seguridad alimentaria. Si bien la descarbonización de la producción de alimentos es un objetivo en constante desarrollo, debe ir acompañada de una gestión responsable por parte de todos los actores de la cadena de valor, con el fin de reducir el desperdicio alimentario.

Despilfarro alimentario doméstico por zonas geográficas. UNEP, 2024, CC BY-SA
No sobrepasar los umbrales de 1,5 ºC y 2 ºC de calentamiento por encima del promedio de la era preindustrial (1850-1900) son hitos definidos para minimizar los impactos del cambio climático. Que se hayan cruzado temporalmente (por ejemplo, en enero de 2025) esas marcas no significa necesariamente que se hayan incumplido los objetivos, pero sí indica que estamos peligrosamente cerca de ese punto.
Gestión del agua
El agua es un recurso esencial para la vida tal como la conocemos hoy en día. De ahí que uno de los ODS (ODS6) sea garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos. En muchos países, su acceso es una cuestión de supervivencia: 800 millones de personas carecen de acceso a agua potable en el mundo y 2 200 millones no disponen de un servicio de gestión segura de agua potable.
Entre 2015 y 2022, el porcentaje de la población con acceso a agua potable segura aumentó aproximadamente un 5 %, alcanzando el 73 % a nivel mundial, una cifra aún lejos de la cobertura universal. La desigualdad entre norte-sur es evidente, siendo el África subsahariana una de las regiones más afectadas y con mayor necesidad de apoyo.

Salud global
Una nutrición adecuada está estrechamente vinculada a un mejor estado de salud general. Sin embargo, el número de personas que padecen hambre e inseguridad alimentaria ha aumentado de forma constante.
En 2022, aproximadamente el 9,2 % de la población mundial, es decir, alrededor de 735 millones de personas, sufría hambre crónica. La pandemia de covid-19 tuvo un impacto claramente negativo en el cumplimiento de las metas de salud global establecidas en 2015 (ODS1, ODS2).
A pesar de ello, se han logrado avances significativos en algunos ámbitos:
- La mayoría de los países, con excepción del África subsahariana, han alcanzado el umbral fijado para la mortalidad infantil en menores de 5 años.
- El tratamiento eficaz del VIH ha reducido en un 52 % las muertes relacionadas con el sida a nivel mundial desde 2010.
Por el contrario, los avances en la reducción de la mortalidad materna y la ampliación de la cobertura sanitaria universal siguen estando lejos de los objetivos deseados. Estos indicadores están estrechamente relacionados con el PIB de cada país y tienen un impacto directo en la esperanza de vida.

Esperanza de vida versus PIB per cápita. El tamaño de la burbuja representa la población y el color el continente. The Global Economy, CC BY-SA
Igualdad
La educación y la igualdad (recogidas en los ODS4, ODS5, ODS8, ODS10) están estrechamente relacionadas y contribuyen a mejoras en todos los ámbitos de la sostenibilidad. A nivel global, sólo uno de cada seis países alcanzará la meta de finalización de la enseñanza secundaria para 2030, y aproximadamente 300 millones de estudiantes carecerán de competencias básicas en aritmética y alfabetización.
El desempleo femenino es un indicador clave de igualdad y está directamente vinculado a la tasa de pobreza entre las mujeres. Un alto nivel de desempleo femenino puede incluso aumentar el riesgo de pobreza infantil.
Según un estudio que publicamos varios investigadores en 2021, una tasa inferior al 14 % se considera un punto de partida adecuado para la sostenibilidad. Sin embargo, la situación actual dista mucho de este objetivo, ya que las mujeres jóvenes tienen más del doble de probabilidades de estar desempleadas (32,1 %) en comparación con los hombres jóvenes.
Además del acceso al empleo, la igualdad también implica alcanzar puestos de toma de decisiones, como la representación en los parlamentos nacionales. A principios de 2023, la proporción mundial de mujeres en los parlamentos nacionales alcanzó el 26,5 %, lo que representa una leve mejora de un 4,2 % desde 2015.

Presencia porcentual de mujeres en los parlamentos nacionales según el área geográfica a comienzos de 2023. CC BY-SA
Biodiversidad
La biodiversidad del planeta (ODS14, ODS15) se encuentra seriamente amenazada. El aumento de la eutrofización, la acidificación, el calentamiento de los océanos y la contaminación por plásticos deterioran su salud, que debe reconducirse con una gobernanza basada en la equidad.
En tierra, la creciente tendencia a la pérdida de bosques, la degradación de los suelos y la extinción de especies suponen una grave amenaza para el planeta. Por ejemplo, la cobertura forestal mundial disminuye paulatinamente; en el año 2000 el planeta poseía un 31,9 % (4 200 millones de hectáreas) y al final del 2020 se había reducido al 31,2 % (4 100 millones de hectáreas).
El riesgo de extinción de especies de mamíferos, aves, anfibios, corales y cícadas aumentó aproximadamente un 5 % para el período 2013-2023.
Democracia y digitalización
Los ODS16 y 17 aluden a promover la paz y el acceso universal a la justicia y al establecimiento de alianzas para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
El índice del Estado de derecho (-2,5 débil; 2,5 fuerte) evalúa diversos factores como, por ejemplo, la ausencia de corrupción, la justicia civil y penal y los límites al poder gubernamental. Desde 2018 sigue una línea descendente, con un valor medio mundial en 2023 de -0,04 puntos (el valor más alto corresponde a Finlandia, 1,97; y el menor para Somalia, -2,21).
No cabe duda de que las tecnologías digitales permiten una mejor conectividad, lo que fomenta, en líneas generales, sin desechar los problemas derivados de las noticias falsas, los procesos democráticos. El uso de internet alcanza a dos tercios de la población mundial, pero persisten diferencias entre géneros y conectividad. Se calcula que aproximadamente 5 300 millones de personas –el 67 % de la población mundial– utilizaron internet en 2023 frente al 40 % de cobertura en 2015.
En conclusión, el avance hacia el cumplimiento de los ODS ha perdido el impulso inicial. Tras una etapa prometedora, los logros alcanzados se han estancado, con sólo un 15 % de las metas progresando de manera satisfactoria.
Aunque desde un punto de vista técnico las metas planteadas son alcanzables y factibles, el verdadero desafío radica en fomentar una mayor conciencia social sobre la importancia de proteger nuestro planeta. Su consecución implica además un componente fundamental de voluntad política. Sólo a través de un cambio profundo en la mentalidad colectiva podremos garantizar un futuro sostenible para las próximas generaciones.
Fuente/The Conversation / (La versión original de este artículo ha sido publicada en la revista Telos, de Fundación Telefónica.)
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El Mes de las Empresas B: INNOVACIÓN Y SOSTENIBILIDAD PARA UN FUTURO MEJOR

En un mundo donde los desafíos ambientales, sociales y económicos son cada vez más urgentes, el Mes de las Empresas B se ha convertido en una celebración global que destaca el papel crucial de las empresas comprometidas con el triple impacto: beneficio económico, bienestar social y cuidado del medio ambiente.
Este movimiento, liderado por Sistema B, busca visibilizar y promover el modelo de las Empresas B, aquellas que han certificado su compromiso con la sostenibilidad y la responsabilidad social. A lo largo de este artículo, exploraremos el origen de este mes, su importancia, hitos relevantes, proyecciones y los beneficios que aporta al medio ambiente, al desarrollo sostenible y al planeta.
¿Por qué existe el Mes de las Empresas B?
El Mes de las Empresas B nace como una iniciativa para concientizar a la sociedad, los gobiernos y el sector privado sobre la necesidad de un nuevo paradigma empresarial. Tradicionalmente, las empresas han operado bajo un modelo que prioriza el beneficio económico por encima de todo. Sin embargo, este enfoque ha contribuido a problemas como la desigualdad social, la degradación ambiental y el agotamiento de los recursos naturales.
Las Empresas B surgen como una respuesta a esta crisis. Estas empresas no solo buscan ser rentables, sino también generar un impacto positivo en la sociedad y el planeta. El Mes de las Empresas B, celebrado anualmente, tiene como objetivo difundir este modelo y demostrar que es posible combinar el éxito financiero con la responsabilidad ambiental y social.
Importancia y Relevancia del Mes de las Empresas B
Este mes es relevante por varias razones:
- Visibilización del modelo B: A través de eventos, campañas y actividades, se da a conocer el concepto de las Empresas B y su impacto positivo. Esto inspira a otras empresas a adoptar prácticas más sostenibles.
- Concientización: El mes sirve como un recordatorio de la urgencia de actuar frente a problemas globales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la desigualdad.
- Fomento de la colaboración: Durante este período, se promueve la creación de alianzas entre empresas, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil para impulsar soluciones colectivas.
- Reconocimiento: Se destacan las historias de éxito de empresas que han logrado un impacto significativo, sirviendo como ejemplos a seguir.
Hitos Importantes del Movimiento B
El movimiento de las Empresas B ha alcanzado hitos significativos que han marcado su trayectoria:
- Creación de la Certificación B: En 2006, se lanzó la certificación B Corp, que evalúa el desempeño social y ambiental de las empresas. Hoy, más de 5,000 empresas en 80 países han obtenido esta certificación.
- Expansión global: El movimiento ha crecido rápidamente, con presencia en América Latina, Europa, Asia y África. En países como Chile, Argentina y Colombia, las Empresas B han ganado un reconocimiento notable.
- Legislación de Empresas de Beneficio e Interés Colectivo (BIC): Varios países han adoptado marcos legales que reconocen a las empresas con propósito, permitiéndoles operar bajo un modelo de triple impacto.
- Campañas de impacto: Iniciativas como «B the Change» y «B Climate Collective» han movilizado a miles de empresas para abordar desafíos específicos, como la reducción de emisiones de carbono.
Sostenibilidad de las Empresas B
La sostenibilidad es el corazón del modelo B. Estas empresas se comprometen a:
- Reducir su huella ambiental: Implementan prácticas como el uso de energías renovables, la reducción de residuos y la conservación de recursos.
- Promover la equidad social: Garantizan condiciones laborales justas, fomentan la diversidad y apoyan a comunidades vulnerables.
- Generar impacto económico inclusivo: Crean empleos de calidad y contribuyen al desarrollo local.
Además, las Empresas B miden y reportan su impacto de manera transparente, lo que les permite mejorar continuamente sus prácticas.
Proyecciones del Movimiento B
El futuro del movimiento B es prometedor. Algunas proyecciones incluyen:
- Crecimiento exponencial: Se espera que el número de Empresas B siga aumentando, especialmente en regiones en desarrollo.
- Influencia en políticas públicas: Las Empresas B están impulsando cambios legislativos que favorecen la economía sostenible.
- Innovación tecnológica: Muchas Empresas B están liderando el desarrollo de tecnologías limpias y soluciones innovadoras para problemas ambientales.
- Educación y formación: El movimiento está creando programas educativos para formar a futuros líderes en sostenibilidad.
Beneficios para el Medio Ambiente, el Desarrollo Sostenible y el Planeta
Las Empresas B ofrecen múltiples beneficios:
- Protección del medio ambiente: Al adoptar prácticas sostenibles, reducen su impacto ecológico y contribuyen a la conservación de los ecosistemas.
- Desarrollo sostenible: Promueven un crecimiento económico que no compromete los recursos de las futuras generaciones.
- Resiliencia climática: Muchas Empresas B están a la vanguardia en la lucha contra el cambio climático, implementando estrategias de mitigación y adaptación.
- Conciencia global: El movimiento B inspira a individuos y organizaciones a adoptar un estilo de vida más sostenible.
Conclusión
El Mes de las Empresas B es una oportunidad para reflexionar sobre el poder transformador de las empresas que priorizan el bien común. Este movimiento no solo está cambiando la forma en que hacemos negocios, sino también cómo entendemos el éxito. Al apoyar a las Empresas B, estamos construyendo un futuro más justo, sostenible y próspero para todos. El planeta nos necesita, y el modelo B demuestra que es posible responder a este llamado con innovación, compromiso y acción colectiva.
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EL CONOCIMIENTO SESGADO SOBRE LOS ECOSISTEMAS DE LA ANTÁRTIDA DIFICULTA SU CONSERVACIÓN

Este estudio, liderado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales y el Instituto de Investigación en Cambio Global de la Universidad Rey Juan Carlos, establece la pauta para obtener una visión completa de lo que se sabe y desconoce en este continente. Aunque hay mucha información sobre pingüinos y focas, falta conocimiento sobre microinvertebrados, microorganismos y plantas.
Hoy se publica en Science un estudio internacional que analiza nuestro grado de conocimiento sobre la biodiversidad antártica, caracterizando tanto los avances en la investigación como las lagunas todavía existentes, identificando así las grandes incógnitas por resolver sobre su ecología y evolución.
Los resultados muestran que, aunque se conoce bastante sobre la biología de vertebrados marinos que se reproducen en la costa como pingüinos y focas, aún hay un gran desconocimiento sobre gran parte de la diversidad y el funcionamiento de los ecosistemas terrestres del continente helado.
Los investigadores destacan la necesidad de invertir más en estudios taxonómicos sobre grupos crípticos, monitorización de poblaciones, muestreos regionales en zonas menos exploradas, y la caracterización de rasgos funcionales y respuestas fisiológicas. Según apuntan el estudio, liderado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y el Instituto de Investigación en Cambio Global de la Universidad Rey Juan Carlos (IICG-URJC), es igualmente necesaria la estandarización de métodos e integración y accesibilidad de datos.
“Este estudio nos ha permitido por primera vez tener una visión completa del nivel de conocimiento ecológico para todo un continente, estableciendo la pauta para exportar este tipo de estudios a Europa y otros territorios con mucha más complejidad” señala Luis R. Pertierra, líder de este estudio. “Esto es, saber lo que sabemos, y lo que no, como base para identificar lo que aún nos queda por conocer”.
“La investigación en el continente helado comenzó hace apenas dos siglos y su estudio ha revelado importantes descubrimientos acerca de la evolución y el funcionamiento de la vida en lugares tan aislados y con unas condiciones climáticas tan extremas”, comenta la investigadora.
“Además, se trata de ecosistemas que realizan importantes funciones, como la regulación del clima y, por tanto, es clave entender cómo se están viendo afectados por los efectos del cambio global”, puntualiza Leopoldo García Sancho investigador de la Universidad Complutense de Madrid.
Muchas especies por descubrir
Este estudio confirma que se han descrito ya más de 2.000 especies de fauna, microbiota y flora terrestre para un sistema aparentemente inerte y rodeado de hielo, pero que faltan muchas más por descubrir. A esto se suma la dificultad de acceder a decenas de miles de microorganismos (tales como bacterias y virus) que previsiblemente están bajo el hielo. Como resultado, lo que sabemos de las propiedades de estos organismos es mucho más escaso aún, y muy variable entre diferentes grupos.
“Estamos en un punto crítico en el que es necesario parar y analizar qué conocemos y qué falta por descubrir sobre este fascinante continente para dirigir los siguientes esfuerzos de investigación.”, comenta Pertierra. Es por eso que científicos de distintas partes del mundo se han reunido en este trabajo para analizar las lagunas en el conocimiento de la biodiversidad antártica.
Entre sus autores está Andrés Barbosa, miembro destacado del Comité Científico para la Investigación en la Antártida (SCAR) y quien también fue coordinador de la investigación española en este continente, tristemente fallecido hace ahora dos años y a quién se dedica este estudio.
Este grupo internacional de investigadores ha recopilado y analizado la información recogida en las principales bases de datos globales sobre biodiversidad; “grandes repositorios como GBIF, que compila datos de ocurrencia espacial, o GenBank, que reúne información genética, nos permiten tanto examinar la distribución de la biodiversidad, como identificar huecos en nuestro conocimiento sobre ella” comenta Cristina Ronquillo, coautora del estudio que trabaja en el MNCN.
Mayor conocimiento de vertebrados
El análisis de estos datos masivos muestra que, dentro de los animales (casi 400 especies) el protagonismo se lo llevan en gran medida una veintena de vertebrados, con un conocimiento minoritario, pero creciente, en invertebrados. “Es de resaltar que este conocimiento sistematizado está principalmente encaminado a describir las tolerancias climáticas de las especies”, subraya Miguel Ángel Olalla Tárraga, investigador en el IICG-URJC.
Esto probablemente es debido a que “tenemos una demanda acuciante de información sobre estas tolerancias para entender las respuestas de las especies al incremento de temperaturas”, como comenta Pablo Escribano, también de la URJC. En cambio, apenas conocemos la estructura de las redes tróficas en los ecosistemas antárticos. “Básicamente nuestro conocimiento está limitado a una idea aproximada de quién come a quién”, apunta Pertierra.
Falta también mucha información sobre los rasgos funcionales de la mayoría de las especies, lo que dificulta identificar los mecanismos que les permiten adaptar su fisiología a condiciones extremas.
En el caso de la flora tenemos una amplia comprensión sobre su distribución, cada vez mejor gracias a mediciones satelitales que identifican manchas de vegetación en imágenes de alta resolución. Pero de nuevo este conocimiento no se ve arropado por avances en otras disciplinas. “Por ejemplo, apenas sabemos nada de sus relaciones evolutivas, o la naturaleza de sus interacciones”, comenta Pertierra.
Desequilibrio en la información
El desconocimiento sobre los microorganismos es aún mucho mayor. “Los recientes estudios sobre el funcionamiento y flujos de nutrientes en comunidades de microorganismos, así como el movimiento de éstos de unas zonas a otras nos da pistas de cómo se desarrolla la vida microscópica en un clima tan extremo”, añade Antonio Quesada, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid.
En el trabajo se hace hincapié en que ese desequilibrio en el conocimiento de la biología de tantos grupos de organismos impide comprender cómo se desarrollan los procesos ecológicos en la Antártida, algo clave para poder guiar medidas de conservación de cara al cambio global.
“Los análisis de las lagunas de conocimiento sobre la biodiversidad nos permiten identificar las principales necesidades de investigación en los próximos años. En el caso de la Antártida, es necesario invertir en investigación taxonómica, monitorizar las poblaciones, identificar especies modelo, estandarizar los métodos de estudio que utilizamos e integrar los datos que vamos obteniendo. Estas son algunas de las medidas que proponemos para resolver las incógnitas que tenemos sobre este importante y fascinante territorio”, concluye Joaquín Hortal, también investigador del MNCN.
Referencia:
Pertierra LR, Convey P, Barbosa A, Biersma EM, Cowan D, et al. «Advances and shortfalls in the knowledge of Antarctic terrestrial biodiversity». Science.
Derechos: Creative Commons.
Fuente/SINC/Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC)
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LOS TÓXICOS QUE ENTRETEJEN NUESTRA ROPA

Desde los tejidos que vestimos a los que cubren nuestros muebles y ventanas o los geotextiles que dan estabilidad a una carretera, todos son esenciales para nuestra comodidad y estilo de vida.
Sin embargo, su fabricación implica frecuentemente el uso de químicos que pueden tener efectos nocivos, tanto para la salud humana como para la naturaleza. Su impacto es alarmante, considerando su amplio uso y el contacto constante con la piel, lo que resalta la urgencia de regular y minimizar su uso.
Por ello, es necesario un debate que impulse métodos de producción más sostenibles y seguros para el consumidor y el planeta. Pero… ¿podemos encontrar textiles saludables?
Folmaldehído en la ropa
En la industria textil, los químicos contaminantes –entendidos como causantes de efectos nocivos para la salud y el medioambiente– se utilizan por diversas razones.
Mientras que los colorantes aportan colores vivos y duraderos a las telas, los acabados proporcionan características adicionales como resistencia al agua o a las arrugas. Finalmente, los suavizantes mejoran la textura y facilitan el manejo y la comodidad de las prendas.
Entre los compuestos de mayor preocupación, se encuentra el formaldehído –utilizado en resinas para acabados permanentes–, que puede causar irritaciones y alergias severas.
Por su parte, los ftalatos –empleados para aumentar la flexibilidad de los plásticos en cortinas de baño y ropa impermeable– son disruptores endocrinos que pueden afectar los sistemas reproductivos.
Tintes peligrosos
Además, los metales pesados como el plomo y el cadmio, a menudo presentes en los colorantes, son altamente tóxicos y pueden acumularse en el cuerpo humano y el medio ambiente, causando desde daño neurológico hasta problemas renales y óseos, principalmente a los trabajadores de la industria textil. También se han relacionado con alergias e irritaciones.
Encima, cuando el color no queda bien fijado, se puede desprender durante el uso con el sudor o saliva, así como en el lavado. Ello implica la contaminación de agua, suelos y ecosistemas, no solo durante la fase de producción, sino también durante el mantenimiento.
Transformación de la industria
Ante este panorama, la industria textil está adoptando alternativas menos tóxicas para minimizar su impacto ambiental y mejorar la seguridad de sus productos.
Así, el uso de colorantes naturales, derivados de plantas, minerales y otros recursos biológicos, está ganando popularidad debido a su menor toxicidad comparada con los sintéticos.
Al mismo tiempo, poco a poco se imponen procesos de fabricación sostenible, como el empleo de agua reciclada, energía renovable y técnicas de producción que reducen los residuos químicos.
En el aspecto legislativo, la Unión Europea, a través del Reglamento REACH, ha liderado la regulación de químicos peligrosos, exigiendo pruebas rigurosas y la gradual eliminación de las sustancias más nocivas.
Esta clase de regulaciones fomentan una mayor transparencia y responsabilidad y obligan a la industria a buscar vías más seguras.
Consumidores informados
Europa tiende a utilizar menos productos tóxicos en textiles debido a sus regulaciones más rigurosas, pero no puede decirse lo mismo de otros países, con normas más flexibles. Un dato que el ciudadano debería tener en cuenta al examinar el lugar de origen o fabricación de la tela que compra.
Para los consumidores, elegir textiles menos tóxicos implica estar informados sobre los materiales y procesos utilizados en su fabricación. Una clave es optar por ropa certificada por sellos como Oeko-Tex, que garantizan bajos niveles de sustancias nocivas.
Este tipo de certificado puede referirse a la composición del producto ( Standard 100) o al proceso de fabricación (Made in Green), entre otros aspectos.
Asimismo, apoyar a empresas que practican la sostenibilidad y exigir mayor claridad en el etiquetado de los productos pueden contribuir significativamente a promover un consumo más responsable y consciente.
Invertir en sostenibilidad
Una prenda no tóxica implica que sea respetuosa tanto para la salud humana como para el medioambiente. Puede ser más costosa debido a la utilización de procesos de producción éticos, el uso de materiales orgánicos, el cumplimiento de certificaciones rigurosas, los salarios justos y la implementación de medidas para asegurar la transparencia en toda la cadena de suministro.
Estos costos adicionales reflejan una inversión en prácticas ambientales responsables y condiciones laborales equitativas, valoradas por compradores conscientes.
Si, como consumidores, nos preocupamos de las características de un teléfono, una televisión, etc., ¿por qué no lo hacemos con los textiles? La concienciación social obligará a los productores a aumentar la oferta de textiles certificados y dejará en nuestras manos la decisión de invertir en opciones responsables que protejan la salud y el medio ambiente.
Fuente/TheConversation Chile Desarrollo Sustentable www.chiledesarrollosustentable.cl www.facebook.com/pg/ChiledesarrollosustentableCDS twitter.com/CDSustentable #CDSustentable , #Sostenible #DesarrolloSostenible #MedioAmbiente #ChileDesarrolloSustentable, #ECOXXI
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