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PRIMER INFORME DE LA SALUD AMBIENTAL DE LA TIERRA
Hace 50 años se publicó ‘Los Límites del Crecimiento’, un informe sobre la evolución ambiental de nuestro planeta. Con advertencias sobre el agotamiento de los recursos naturales propiciado por la voracidad desarrollista, fue tachado de catastrofista por unos y de hito en la concienciación por otros.
Temperaturas, deforestación y contaminación acuática
Primer informe de la salud ambiental de la Tierra. Este año, la Tierra contará con 8.000 millones de habitantes, advierten las Naciones Unidas. Al récord demográfico se suman otros sobre el consumo de recursos naturales: nunca antes ‘devoramos’ tanta madera, hidrocarburos, electricidad, carne y pescado.
Tampoco registramos tantas plusmarcas en liberación de CO2 a la atmósfera y fijación de nitrógeno en los suelos, entre tantos datos sin precedentes en subida de las temperaturas, deforestación y contaminación acuática. Y la factura que todo esto nos está pasando para la salud humana y del ecosistema no para de crecer.
Diagnóstico sobre la salud del planeta en 1972
Las inquietantes cifras inyectan actualidad a ‘Los límites del Crecimiento’ (The Limits to Growth, en inglés), el diagnóstico sobre la salud del planeta que en 1972 sacudió con un resonante aldabonazo a la opinión pública internacional. En poco más de cien páginas y con un lenguaje claro, advertía de que, en un plazo no muy lejano, el ecosistema global probablemente sería incapaz de soportar las elevadas tasas de crecimiento económico y demográfico en curso, por más logros tecnológicos que sacásemos de la chistera.
Para atajar el colapso, proponía un ‘crecimiento cero’ en el marco del capitalismo hasta alcanzar el equilibrio ecológico. Sus autores eran un equipo de 17 expertos del Massachusetts Institute of Technology (MIT), encabezado por el matrimonio de Donella y Dennis Meadows. Que pertenecieran a dicho instituto no era un dato menor, pues se trataba de un centro neurálgico del optimismo tecnológico.
Los patrocinaba el Club de Roma, un foro cosmopolita de intelectuales y empresarios impulsores de la reflexión colectiva sobre la perspectiva mundial. Por esa razón encargó una serie de informes; el primero −y el más famoso− ha cumplido 50 años. Primer informe de la salud ambiental de la Tierra.
Diferentes escenarios posibles
Valiéndose del modelo informático World3, el equipo proyectó en el futuro cinco variables: población, producción industrial y agrícola, consumo per cápita, agotamiento de recursos naturales y niveles de contaminación. Obtuvo así 12 escenarios que podrían ocurrir entre 1972 y 2100 en función de cómo se actuase sobre el ecosistema.
El primero anticipaba una grave crisis ambiental a comienzos del siglo XXI si no se tomaban medidas; el segundo preveía la duplicación de los recursos disponibles y retrasaba la crisis unas décadas; los restantes escenificaban posibles impactos de la ralentización del crecimiento económico, la mayor vida útil de los productos, el control demográfico, el reciclado, la recuperación de suelos y una menor contaminación.
Desorganización y escasez
Se culpó de la desaparición de la fauna a los insecticidas
Las innovaciones teóricas se encuadraban en un contexto propicio. Irrumpía el ecologismo y una nueva percepción de las relaciones humanos/naturaleza venía cuajando desde que ‘Primavera Silenciosa’ (1962) de Rachel Carson culpó de la desaparición de la fauna a los insecticidas, y los activistas comenzaron a oponerse a los test nucleares.
Del clima de opinión reinante nos da una idea la creación en 1970 de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) por el presidente estadounidense Richard Nixon, un astuto conservador dispuesto a aprovecharse de temáticas con tirón popular. Primer informe de la salud ambiental de la Tierra.
El informe tuvo repercusión a escala planetaria; en los años siguientes se vendieron más de 12 millones de ejemplares en 37 idiomas. Al proclamar la finitud teórica de los recursos naturales, socavó el dogma de que el mercado y el avance tecnológico solventarían la escasez de materias primas y el deterioro ecológico.
Su afirmación de que la Tierra es finita provocó una conmoción comparable a la causada en el siglo XVI por la tesis de que nuestro astro no es el centro del universo. En pleno boom económico y tecnoeuforia por el alunizaje de 1969, abrió una polémica sobre la capacidad del ecosistema para soportar un constante desarrollo que no dejaría de ganar intensidad.
La iglesia católica lo rechazó de plano
A poco de su publicación, el economista estadounidense Henry Wallich lo tachó de “ejemplo de disparate irresponsable”, expresando la hostilidad con que su gremio recibió el ataque a su credo fundamental. La izquierda ortodoxa —los comunistas, principalmente— se opuso porque, a su modo de ver, el problema no radicaba en el crecimiento sino en la desigual distribución de sus frutos.
La iglesia católica lo rechazó de plano por su postura a favor del control de la natalidad. Y con su típica retórica, el presidente Ronald Reagan le salió al paso declarando que “no existen grandes límites al crecimiento cuando los hombres y mujeres son libres para perseguir sus sueños”.
Más favorable fue la recepción por parte de la prensa, especialmente a partir de la crisis del petróleo de 1973, que parecía anticipar sus escenarios de escasez. También lo acogieron positivamente algunos futurólogos, una pequeña minoría de científicos y, obviamente, el movimiento ecologista. La clase política apenas le prestó atención.
Predicciones fallidas, ¿o no tanto?
Con el tiempo, los críticos se cebaron con sus previsiones. En 1989, el transhumanista Ronald Bailey le acusó de haber predicho erróneamente que “el oro se acabaría en 1981, el mercurio en 1985, el estaño en 1987, el petróleo en 1992, y el cobre, el plomo y el gas natural, en 1993”. Primer informe de la salud ambiental de la Tierra.
El ecoescéptico Björn Lomborg afirmó que no existen límites predeterminados al crecimiento y que el principal recurso, el ingenio humano, nunca se agotará. En vez de agotarse, subrayó, las reservas minerales se han incrementado (las de petróleo, en particular, se han cuadriplicado gracias al fracking); y concluyó que el diagnóstico de Meadows y compañía produjo un número espectacular de predicciones fallidas e introdujo en la discusión pública problemas y soluciones equivocadas.
Proyecciones exploratorias
Por el contrario, algunos de sus defensores afirman que el informe “no hace predicciones, sino proyecciones exploratorias. Es una razonable cláusula de precaución, aunque solo los expertos la toman en serio”, comenta Ernest García, sociólogo de la Universidad de Valencia.
Señala que algunas previsiones sí se cumplieron: “Impresiona comprobar hasta qué punto sus autores acertaron. Las 380 partes de CO2 por millón en la atmósfera que el informe estimó para el año 2000 se alcanzaron en 2005”. Y concluye: “Fue criticado por malthusiano y simplificador. Ambas acusaciones son ciertas. Lo que pasa es que tienen más de acierto que de error”.
Evolución de las variables ambientales cruciales de 1972 a 2014
Entre quienes destacan sus aciertos figura Graham Turner, físico de la Universidad de Melbourne. Su cotejo de los escenarios trazados por el informe con la evolución de las variables ambientales cruciales de 1972 a 2014 le llevó a destacar dos grandes lecciones: 1) “las cuestiones ecológicas globales están entrelazadas y no deberían ser tratadas como problemas aislados”; y 2) “la importancia de tomar acciones preventivas mucho antes de que los problemas se enquisten”.
Y concluyó: “desde una perspectiva racional de riesgos, hemos desaprovechados las últimas décadas y quizás pueda ser más importante prepararse para un sistema global en colapso que en evitar el propio colapso”.
En cuanto a la acusación de catastrofista que le imputaron, el antropólogo climático Emilio Santiago argumenta que “sus modelizaciones contemplaban transiciones a sociedades industriales sostenibles moderadamente prósperas mediante una correcta combinación de cambios tecnológicos y transformaciones socioeconómicas”.
Incorporar la sostenibilidad medioambiental en el análisis del crecimiento económico
Su principal legado, a juicio del economista Bruno Estrada, no pasa por el cumplimiento de sus escenarios, sino por “incorporar la sostenibilidad medioambiental en el análisis del crecimiento económico”; y para García, por su tesis de los límites naturales al crecimiento, “porque estos ya están aquí: lo que hace medio siglo era una advertencia describe cómo están hoy las cosas”.
A modo de balance general, Emilio Santiago Muiño, miembro del Grupo de investigación Transdciplinaria sobre Transiciones Socioecológicas en la Universidad Autónoma de Madrid, manifiesta que “más allá de que algún parámetro haya podido desviarse de las trayectorias modeladas, el rumbo de colisión de las sociedades industriales con los límites planetarios está bien captado y debería formar parte de nuestro debate público”.
Sus autores, agrega Muiño, admitieron no haber tenido en cuenta “cómo las formas de aprovechamiento energético concreto y su disponibilidad comprometían la evolución de las sociedades industriales. La escasez de combustibles líquidos derivados del petróleo, en un mundo donde el 95 % del transporte depende de motores de combustión, afecta mucho antes que la escasez energética general”. Lo que no quita, añade, que “‘Los Límites del Crecimiento’, así como sus revisiones, siga siendo una de las obras científicas absolutamente imprescindible para comprender el desafío fundamental del siglo XXI”.
El arte del pronóstico ambiental
Cuando el informe se redactó no existía conciencia del cambio climático en ciernes. Desde entonces, las amenazas al crecimiento ya no pasan tanto por el agotamiento de las reservas como por el impacto del calentamiento global sobre los bosques, la ganadería, la biomasa acuática, la desertificación, los recursos hídricos, etc.
La crisis actual y la que se avecina han vuelto a poner sobre la mesa la fiabilidad de los modelos que describen los futuros posibles. “Casi todos los estudios de prospectiva continúan haciéndose de la misma manera: construyendo un modelo simplificado, definiendo las condiciones iniciales con base en los datos existentes y proyectando al futuro diferentes escenarios. Desde luego, dependen de las tendencias detectables y son vulnerables a los cambios impredecibles característicos de la historia”, observa García.
Identificar y cuantificar los recursos naturales imprescindibles
El talón de Aquiles de los modelos, al entender de algunos estudiosos, radica en las enormes dificultades teóricas y prácticas para identificar y cuantificar los recursos naturales imprescindibles. Para afinarlos, Muiño propone confiar su diseño a “equipos transdisciplinares más amplios, donde sus diferentes escenarios se pongan en discusión con análisis científico-sociales que puedan complejizar y situar histórica y políticamente las tendencias que en él se proyectan”.
Para García, se necesita “complementar los análisis sistémicos −inevitablemente simplificadores− con la crítica de la cultura y con el estudio singularizado de la inagotable diversidad de la existencia social. Hay que caminar con ambas piernas: la teoría de sistemas y las humanidades”.
Estrada estima “muy difícil analizar el futuro a medio plazo con prismáticos fabricados con la tecnología del presente”, declara, y prioriza las actuaciones inmediatas: “Sin innovaciones tecnológicas estructurales, resulta insostenible que los niveles de consumo de los países desarrollados se extiendan a toda la población mundial, por lo que resulta necesario un cambio radical en las pautas del consumo y producción de aquellos”.
“Tomar decisiones en este sentido no puede ser una acción solo de las empresas, que siempre buscarán maximizar ventas y beneficios, y competen al conjunto de la sociedad. Los estados tienen un papel regulatorio fundamental, como ponen en evidencia las leyes y políticas públicas de control de gases de efecto invernadero”.
Desarrollo sostenible
El desbarajuste ecológico no da tregua. “Ya se están produciendo colapsos parciales de algunas sociedades en determinadas zonas del planeta”, indica Estrada. Desacreditados los desarrollistas recalcitrantes, el debate actual se está polarizando entre los cada vez más numerosos partidarios del desarrollo sostenible y los todavía minoritarios paladines del crecimiento cero o decrecimiento.
Una cosa es clara: si una predicción ha fallado es la formulada por Lomborg cuando aseguró que Los Límites del Crecimiento acabaría en el “basurero de la historia”. Los términos de la discusión ecológica son la prueba patente de la marca imborrable del controvertido informe: un modo de abordar globalmente la cuestión ambiental que se ha vuelto un hábito casi espontáneo de nuestro pensamiento. Primer informe de la salud ambiental de la Tierra.
Fuente/Ecoticias Chile Desarrollo Sustentable www.chiledesarrollosustentable.cl www.facebook.com/pg/ChiledesarrollosustentableCDS twitter.com/CDSustentable #CDSustentable , #Sostenible #DesarrolloSostenible #MedioAmbiente , #ChileDesarrolloSustentable , #ECOXXI
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EL CALENTAMIENTO GLOBAL BATE TODOS LOS RÉCORDS EN 2024 Y SUS EFECTOS SERÁN IRREVERSIBLES DURANTE SIGLOS

El pasado año fue más cálido desde que existen registros. Por primera vez, la temperatura media global superó los 1,5 °C respecto a la era preindustrial, según un informe de la Organización Meteorológica Mundial, que documenta la espiral de consecuencias de los eventos meteorológicos y climáticos.
Los signos inequívocos del cambio climático antropógeno batieron todos los récords en 2024, y algunas de sus consecuencias serán irreversibles durante siglos o incluso milenios, advierte un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). En la publicación también se ponen de relieve las desmedidas perturbaciones económicas y sociales fruto de las condiciones meteorológicas extremas.
El documento confirma que 2024 fue, probablemente, el primer año natural en superar en más de 1,5 °C el valor de referencia de la era preindustrial, dado que la temperatura media mundial cerca la superficie estuvo 1,55 ± 0,13 °C por encima de la media del período 1850-1900. Se trata del año más cálido desde que empezaron a registrarse los valores de temperatura hace 175 años.
La temperatura media mundial en 2024 estuvo 1,55 °C por encima del promedio de 1850-1900. «Las señales de socorro de nuestro planeta se multiplican, pero en este informe se demuestra que aún es posible limitar el aumento de la temperatura mundial a largo plazo a 1,5 grados Celsius», advirtió el secretario general de la ONU, António Guterres.
El informe señala que la concentración atmosférica de dióxido de carbono (CO2) ha alcanzado los niveles más altos en 800.000 años y que los últimos diez años han sido los más cálidos registrados. Además, la pérdida de masa glaciar de los últimos tres años es la mayor desde que existen mediciones.
«Sobrepasar en un año concreto el umbral de calentamiento de 1,5 °C no supone que sea imposible alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, pero es una llamada de atención sobre los crecientes riesgos para nuestras vidas, economías y el planeta», indicó la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo.
El 90 % del exceso de calor del planeta se acumula en los océanos, y 2024 marcó el nivel más alto de contenido calorífico oceánico en 65 años de mediciones. En los últimos ocho años, este indicador ha batido récords consecutivos. A su vez, la velocidad de aumento del nivel del mar se ha duplicado desde que se iniciaron las mediciones por satélite.
Fenómenos extremos y sus efectos
Los fenómenos meteorológicos extremos registrados en 2024 provocaron el mayor número anual de desplazados desde 2008. Además de la destrucción de viviendas e infraestructuras, estos eventos agravaron crisis alimentarias en 18 países, debido a la combinación de sequías, conflictos y el alza de los precios de los alimentos. Entre los desastres más graves del año se encuentran el tifón Yagi en el sudeste asiático, los huracanes Helene y Milton en EE UU, y el ciclón Chido en el océano Índico, que causaron cientos de víctimas y pérdidas económicas millonarias.
El informe pide inversiones en sistemas de alerta temprana y energías renovables para mitigar el impacto del cambio climático
El informe de la OMM subraya la necesidad de inversiones en sistemas de alerta temprana y energías renovables para mitigar el impacto del cambio climático. La publicación, que forma parte de una serie de informes científicos de la OMM cuyo objetivo es fundamentar los procesos decisorios, se ha presentado en la semana del Día Meteorológico Mundial (23 de marzo), el Día Mundial del Agua (22 de marzo) y el Día Mundial de los Glaciares (21 de marzo).
Fuente/SINC Derechos: Creative Commons. Chile Desarrollo Sustentable www.chiledesarrollosustentable.cl www.facebook.com/pg/ChiledesarrollosustentableCDS twitter.com/CDSustentable #CDSustentable , #Sostenible #DesarrolloSostenible #MedioAmbiente #ChileDesarrolloSustentable, #ECOXXI
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¿’QUO VADIS’, ODS?

Cuando se cumplen dos tercios del tiempo previsto para lograr los diferentes Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos en la Agenda 2030 de la ONU, se avecinan momentos de incertidumbre.
A día de hoy, aún queda un alto porcentaje de metas por alcanzar, mientras que sólo un pequeño número de objetivos están bien encaminados. Concretamente, según un reciente informe de la organización que analiza más de un centenar de objetivos, sólo un 15 % están bien encauzados, un 48 % se encuentran moderadamente retrasados y un 37 % están estancados o en serio peligro de no conseguirse.
En este contexto, es fundamental destacar que, desde una perspectiva científica, un análisis exhaustivo de la sostenibilidad de procesos, productos y servicios genera beneficios económicos, ambientales y sociales. Esto se debe a que repensar y rediseñar implica detenerse a reflexionar, evitando la aplicación automática de mecanismos sin un análisis crítico.
Visión global
La Unión Europea (UE) ha desarrollado una página web dinámica que permite conocer la situación de cada país en relación con los ODS. A tal efecto define dos indicadores:
- Estatus de país: representa la agregación de todos los indicadores del objetivo específico en comparación con la media de la UE.
- Puntuación de progreso: se basa en las tasas medias de crecimiento anual de todos los indicadores evaluados dentro de un objetivo específico durante los últimos cinco años.

Estado del cumplimiento de los ODS a nivel mundial (ONU, 2023) y en España. Comisión Europea, CC BY-SA
Cambio climático
Una de las principales preocupaciones de la sociedad es el calentamiento global, un desafío abordado de manera transversal en distintos ODS (ODS7, ODS9, ODS11, ODS12, ODS13).
Tres factores son clave en la emisión de gases de efecto invernadero causantes del aumento de la temperatura global: la generación y el consumo de energía, la producción y el consumo de alimentos y la movilidad de personas y bienes de consumo.
A nivel mundial, las emisiones de CO₂ equivalente (en toneladas per cápita) se han mantenido constantes en un valor de 4,7 tCO₂e (toneladas de dióxido de carbono equivalente) durante el período 2015-2023. Sin embargo, la evolución varía significativamente entre países. En España, por ejemplo, las emisiones se redujeron en un 20 %, pasando de 5,92 a 4,94 tCO₂e, aunque aún superan la media global.

Variación de emisión de tCO₂e per cápita para el período 2015-2023. Banco Mundial, CC BY-SA
El binomio energía-desarrollo económico ha sido ampliamente evaluado, pero la clave radica en lograr un desempeño energético óptimo. Esto implica actuar tanto en la generación de energía, promoviendo fuentes menos contaminantes, como en su uso eficiente, minimizando pérdidas y sobreconsumos innecesarios.
Por otro lado, el crecimiento de la población mundial representa un desafío para la seguridad alimentaria. Si bien la descarbonización de la producción de alimentos es un objetivo en constante desarrollo, debe ir acompañada de una gestión responsable por parte de todos los actores de la cadena de valor, con el fin de reducir el desperdicio alimentario.

Despilfarro alimentario doméstico por zonas geográficas. UNEP, 2024, CC BY-SA
No sobrepasar los umbrales de 1,5 ºC y 2 ºC de calentamiento por encima del promedio de la era preindustrial (1850-1900) son hitos definidos para minimizar los impactos del cambio climático. Que se hayan cruzado temporalmente (por ejemplo, en enero de 2025) esas marcas no significa necesariamente que se hayan incumplido los objetivos, pero sí indica que estamos peligrosamente cerca de ese punto.
Gestión del agua
El agua es un recurso esencial para la vida tal como la conocemos hoy en día. De ahí que uno de los ODS (ODS6) sea garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos. En muchos países, su acceso es una cuestión de supervivencia: 800 millones de personas carecen de acceso a agua potable en el mundo y 2 200 millones no disponen de un servicio de gestión segura de agua potable.
Entre 2015 y 2022, el porcentaje de la población con acceso a agua potable segura aumentó aproximadamente un 5 %, alcanzando el 73 % a nivel mundial, una cifra aún lejos de la cobertura universal. La desigualdad entre norte-sur es evidente, siendo el África subsahariana una de las regiones más afectadas y con mayor necesidad de apoyo.

Salud global
Una nutrición adecuada está estrechamente vinculada a un mejor estado de salud general. Sin embargo, el número de personas que padecen hambre e inseguridad alimentaria ha aumentado de forma constante.
En 2022, aproximadamente el 9,2 % de la población mundial, es decir, alrededor de 735 millones de personas, sufría hambre crónica. La pandemia de covid-19 tuvo un impacto claramente negativo en el cumplimiento de las metas de salud global establecidas en 2015 (ODS1, ODS2).
A pesar de ello, se han logrado avances significativos en algunos ámbitos:
- La mayoría de los países, con excepción del África subsahariana, han alcanzado el umbral fijado para la mortalidad infantil en menores de 5 años.
- El tratamiento eficaz del VIH ha reducido en un 52 % las muertes relacionadas con el sida a nivel mundial desde 2010.
Por el contrario, los avances en la reducción de la mortalidad materna y la ampliación de la cobertura sanitaria universal siguen estando lejos de los objetivos deseados. Estos indicadores están estrechamente relacionados con el PIB de cada país y tienen un impacto directo en la esperanza de vida.

Esperanza de vida versus PIB per cápita. El tamaño de la burbuja representa la población y el color el continente. The Global Economy, CC BY-SA
Igualdad
La educación y la igualdad (recogidas en los ODS4, ODS5, ODS8, ODS10) están estrechamente relacionadas y contribuyen a mejoras en todos los ámbitos de la sostenibilidad. A nivel global, sólo uno de cada seis países alcanzará la meta de finalización de la enseñanza secundaria para 2030, y aproximadamente 300 millones de estudiantes carecerán de competencias básicas en aritmética y alfabetización.
El desempleo femenino es un indicador clave de igualdad y está directamente vinculado a la tasa de pobreza entre las mujeres. Un alto nivel de desempleo femenino puede incluso aumentar el riesgo de pobreza infantil.
Según un estudio que publicamos varios investigadores en 2021, una tasa inferior al 14 % se considera un punto de partida adecuado para la sostenibilidad. Sin embargo, la situación actual dista mucho de este objetivo, ya que las mujeres jóvenes tienen más del doble de probabilidades de estar desempleadas (32,1 %) en comparación con los hombres jóvenes.
Además del acceso al empleo, la igualdad también implica alcanzar puestos de toma de decisiones, como la representación en los parlamentos nacionales. A principios de 2023, la proporción mundial de mujeres en los parlamentos nacionales alcanzó el 26,5 %, lo que representa una leve mejora de un 4,2 % desde 2015.

Presencia porcentual de mujeres en los parlamentos nacionales según el área geográfica a comienzos de 2023. CC BY-SA
Biodiversidad
La biodiversidad del planeta (ODS14, ODS15) se encuentra seriamente amenazada. El aumento de la eutrofización, la acidificación, el calentamiento de los océanos y la contaminación por plásticos deterioran su salud, que debe reconducirse con una gobernanza basada en la equidad.
En tierra, la creciente tendencia a la pérdida de bosques, la degradación de los suelos y la extinción de especies suponen una grave amenaza para el planeta. Por ejemplo, la cobertura forestal mundial disminuye paulatinamente; en el año 2000 el planeta poseía un 31,9 % (4 200 millones de hectáreas) y al final del 2020 se había reducido al 31,2 % (4 100 millones de hectáreas).
El riesgo de extinción de especies de mamíferos, aves, anfibios, corales y cícadas aumentó aproximadamente un 5 % para el período 2013-2023.
Democracia y digitalización
Los ODS16 y 17 aluden a promover la paz y el acceso universal a la justicia y al establecimiento de alianzas para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
El índice del Estado de derecho (-2,5 débil; 2,5 fuerte) evalúa diversos factores como, por ejemplo, la ausencia de corrupción, la justicia civil y penal y los límites al poder gubernamental. Desde 2018 sigue una línea descendente, con un valor medio mundial en 2023 de -0,04 puntos (el valor más alto corresponde a Finlandia, 1,97; y el menor para Somalia, -2,21).
No cabe duda de que las tecnologías digitales permiten una mejor conectividad, lo que fomenta, en líneas generales, sin desechar los problemas derivados de las noticias falsas, los procesos democráticos. El uso de internet alcanza a dos tercios de la población mundial, pero persisten diferencias entre géneros y conectividad. Se calcula que aproximadamente 5 300 millones de personas –el 67 % de la población mundial– utilizaron internet en 2023 frente al 40 % de cobertura en 2015.
En conclusión, el avance hacia el cumplimiento de los ODS ha perdido el impulso inicial. Tras una etapa prometedora, los logros alcanzados se han estancado, con sólo un 15 % de las metas progresando de manera satisfactoria.
Aunque desde un punto de vista técnico las metas planteadas son alcanzables y factibles, el verdadero desafío radica en fomentar una mayor conciencia social sobre la importancia de proteger nuestro planeta. Su consecución implica además un componente fundamental de voluntad política. Sólo a través de un cambio profundo en la mentalidad colectiva podremos garantizar un futuro sostenible para las próximas generaciones.
Fuente/The Conversation / (La versión original de este artículo ha sido publicada en la revista Telos, de Fundación Telefónica.)
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El Mes de las Empresas B: INNOVACIÓN Y SOSTENIBILIDAD PARA UN FUTURO MEJOR

En un mundo donde los desafíos ambientales, sociales y económicos son cada vez más urgentes, el Mes de las Empresas B se ha convertido en una celebración global que destaca el papel crucial de las empresas comprometidas con el triple impacto: beneficio económico, bienestar social y cuidado del medio ambiente.
Este movimiento, liderado por Sistema B, busca visibilizar y promover el modelo de las Empresas B, aquellas que han certificado su compromiso con la sostenibilidad y la responsabilidad social. A lo largo de este artículo, exploraremos el origen de este mes, su importancia, hitos relevantes, proyecciones y los beneficios que aporta al medio ambiente, al desarrollo sostenible y al planeta.
¿Por qué existe el Mes de las Empresas B?
El Mes de las Empresas B nace como una iniciativa para concientizar a la sociedad, los gobiernos y el sector privado sobre la necesidad de un nuevo paradigma empresarial. Tradicionalmente, las empresas han operado bajo un modelo que prioriza el beneficio económico por encima de todo. Sin embargo, este enfoque ha contribuido a problemas como la desigualdad social, la degradación ambiental y el agotamiento de los recursos naturales.
Las Empresas B surgen como una respuesta a esta crisis. Estas empresas no solo buscan ser rentables, sino también generar un impacto positivo en la sociedad y el planeta. El Mes de las Empresas B, celebrado anualmente, tiene como objetivo difundir este modelo y demostrar que es posible combinar el éxito financiero con la responsabilidad ambiental y social.
Importancia y Relevancia del Mes de las Empresas B
Este mes es relevante por varias razones:
- Visibilización del modelo B: A través de eventos, campañas y actividades, se da a conocer el concepto de las Empresas B y su impacto positivo. Esto inspira a otras empresas a adoptar prácticas más sostenibles.
- Concientización: El mes sirve como un recordatorio de la urgencia de actuar frente a problemas globales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la desigualdad.
- Fomento de la colaboración: Durante este período, se promueve la creación de alianzas entre empresas, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil para impulsar soluciones colectivas.
- Reconocimiento: Se destacan las historias de éxito de empresas que han logrado un impacto significativo, sirviendo como ejemplos a seguir.
Hitos Importantes del Movimiento B
El movimiento de las Empresas B ha alcanzado hitos significativos que han marcado su trayectoria:
- Creación de la Certificación B: En 2006, se lanzó la certificación B Corp, que evalúa el desempeño social y ambiental de las empresas. Hoy, más de 5,000 empresas en 80 países han obtenido esta certificación.
- Expansión global: El movimiento ha crecido rápidamente, con presencia en América Latina, Europa, Asia y África. En países como Chile, Argentina y Colombia, las Empresas B han ganado un reconocimiento notable.
- Legislación de Empresas de Beneficio e Interés Colectivo (BIC): Varios países han adoptado marcos legales que reconocen a las empresas con propósito, permitiéndoles operar bajo un modelo de triple impacto.
- Campañas de impacto: Iniciativas como «B the Change» y «B Climate Collective» han movilizado a miles de empresas para abordar desafíos específicos, como la reducción de emisiones de carbono.
Sostenibilidad de las Empresas B
La sostenibilidad es el corazón del modelo B. Estas empresas se comprometen a:
- Reducir su huella ambiental: Implementan prácticas como el uso de energías renovables, la reducción de residuos y la conservación de recursos.
- Promover la equidad social: Garantizan condiciones laborales justas, fomentan la diversidad y apoyan a comunidades vulnerables.
- Generar impacto económico inclusivo: Crean empleos de calidad y contribuyen al desarrollo local.
Además, las Empresas B miden y reportan su impacto de manera transparente, lo que les permite mejorar continuamente sus prácticas.
Proyecciones del Movimiento B
El futuro del movimiento B es prometedor. Algunas proyecciones incluyen:
- Crecimiento exponencial: Se espera que el número de Empresas B siga aumentando, especialmente en regiones en desarrollo.
- Influencia en políticas públicas: Las Empresas B están impulsando cambios legislativos que favorecen la economía sostenible.
- Innovación tecnológica: Muchas Empresas B están liderando el desarrollo de tecnologías limpias y soluciones innovadoras para problemas ambientales.
- Educación y formación: El movimiento está creando programas educativos para formar a futuros líderes en sostenibilidad.
Beneficios para el Medio Ambiente, el Desarrollo Sostenible y el Planeta
Las Empresas B ofrecen múltiples beneficios:
- Protección del medio ambiente: Al adoptar prácticas sostenibles, reducen su impacto ecológico y contribuyen a la conservación de los ecosistemas.
- Desarrollo sostenible: Promueven un crecimiento económico que no compromete los recursos de las futuras generaciones.
- Resiliencia climática: Muchas Empresas B están a la vanguardia en la lucha contra el cambio climático, implementando estrategias de mitigación y adaptación.
- Conciencia global: El movimiento B inspira a individuos y organizaciones a adoptar un estilo de vida más sostenible.
Conclusión
El Mes de las Empresas B es una oportunidad para reflexionar sobre el poder transformador de las empresas que priorizan el bien común. Este movimiento no solo está cambiando la forma en que hacemos negocios, sino también cómo entendemos el éxito. Al apoyar a las Empresas B, estamos construyendo un futuro más justo, sostenible y próspero para todos. El planeta nos necesita, y el modelo B demuestra que es posible responder a este llamado con innovación, compromiso y acción colectiva.
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EL CONOCIMIENTO SESGADO SOBRE LOS ECOSISTEMAS DE LA ANTÁRTIDA DIFICULTA SU CONSERVACIÓN

Este estudio, liderado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales y el Instituto de Investigación en Cambio Global de la Universidad Rey Juan Carlos, establece la pauta para obtener una visión completa de lo que se sabe y desconoce en este continente. Aunque hay mucha información sobre pingüinos y focas, falta conocimiento sobre microinvertebrados, microorganismos y plantas.
Hoy se publica en Science un estudio internacional que analiza nuestro grado de conocimiento sobre la biodiversidad antártica, caracterizando tanto los avances en la investigación como las lagunas todavía existentes, identificando así las grandes incógnitas por resolver sobre su ecología y evolución.
Los resultados muestran que, aunque se conoce bastante sobre la biología de vertebrados marinos que se reproducen en la costa como pingüinos y focas, aún hay un gran desconocimiento sobre gran parte de la diversidad y el funcionamiento de los ecosistemas terrestres del continente helado.
Los investigadores destacan la necesidad de invertir más en estudios taxonómicos sobre grupos crípticos, monitorización de poblaciones, muestreos regionales en zonas menos exploradas, y la caracterización de rasgos funcionales y respuestas fisiológicas. Según apuntan el estudio, liderado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y el Instituto de Investigación en Cambio Global de la Universidad Rey Juan Carlos (IICG-URJC), es igualmente necesaria la estandarización de métodos e integración y accesibilidad de datos.
“Este estudio nos ha permitido por primera vez tener una visión completa del nivel de conocimiento ecológico para todo un continente, estableciendo la pauta para exportar este tipo de estudios a Europa y otros territorios con mucha más complejidad” señala Luis R. Pertierra, líder de este estudio. “Esto es, saber lo que sabemos, y lo que no, como base para identificar lo que aún nos queda por conocer”.
“La investigación en el continente helado comenzó hace apenas dos siglos y su estudio ha revelado importantes descubrimientos acerca de la evolución y el funcionamiento de la vida en lugares tan aislados y con unas condiciones climáticas tan extremas”, comenta la investigadora.
“Además, se trata de ecosistemas que realizan importantes funciones, como la regulación del clima y, por tanto, es clave entender cómo se están viendo afectados por los efectos del cambio global”, puntualiza Leopoldo García Sancho investigador de la Universidad Complutense de Madrid.
Muchas especies por descubrir
Este estudio confirma que se han descrito ya más de 2.000 especies de fauna, microbiota y flora terrestre para un sistema aparentemente inerte y rodeado de hielo, pero que faltan muchas más por descubrir. A esto se suma la dificultad de acceder a decenas de miles de microorganismos (tales como bacterias y virus) que previsiblemente están bajo el hielo. Como resultado, lo que sabemos de las propiedades de estos organismos es mucho más escaso aún, y muy variable entre diferentes grupos.
“Estamos en un punto crítico en el que es necesario parar y analizar qué conocemos y qué falta por descubrir sobre este fascinante continente para dirigir los siguientes esfuerzos de investigación.”, comenta Pertierra. Es por eso que científicos de distintas partes del mundo se han reunido en este trabajo para analizar las lagunas en el conocimiento de la biodiversidad antártica.
Entre sus autores está Andrés Barbosa, miembro destacado del Comité Científico para la Investigación en la Antártida (SCAR) y quien también fue coordinador de la investigación española en este continente, tristemente fallecido hace ahora dos años y a quién se dedica este estudio.
Este grupo internacional de investigadores ha recopilado y analizado la información recogida en las principales bases de datos globales sobre biodiversidad; “grandes repositorios como GBIF, que compila datos de ocurrencia espacial, o GenBank, que reúne información genética, nos permiten tanto examinar la distribución de la biodiversidad, como identificar huecos en nuestro conocimiento sobre ella” comenta Cristina Ronquillo, coautora del estudio que trabaja en el MNCN.
Mayor conocimiento de vertebrados
El análisis de estos datos masivos muestra que, dentro de los animales (casi 400 especies) el protagonismo se lo llevan en gran medida una veintena de vertebrados, con un conocimiento minoritario, pero creciente, en invertebrados. “Es de resaltar que este conocimiento sistematizado está principalmente encaminado a describir las tolerancias climáticas de las especies”, subraya Miguel Ángel Olalla Tárraga, investigador en el IICG-URJC.
Esto probablemente es debido a que “tenemos una demanda acuciante de información sobre estas tolerancias para entender las respuestas de las especies al incremento de temperaturas”, como comenta Pablo Escribano, también de la URJC. En cambio, apenas conocemos la estructura de las redes tróficas en los ecosistemas antárticos. “Básicamente nuestro conocimiento está limitado a una idea aproximada de quién come a quién”, apunta Pertierra.
Falta también mucha información sobre los rasgos funcionales de la mayoría de las especies, lo que dificulta identificar los mecanismos que les permiten adaptar su fisiología a condiciones extremas.
En el caso de la flora tenemos una amplia comprensión sobre su distribución, cada vez mejor gracias a mediciones satelitales que identifican manchas de vegetación en imágenes de alta resolución. Pero de nuevo este conocimiento no se ve arropado por avances en otras disciplinas. “Por ejemplo, apenas sabemos nada de sus relaciones evolutivas, o la naturaleza de sus interacciones”, comenta Pertierra.
Desequilibrio en la información
El desconocimiento sobre los microorganismos es aún mucho mayor. “Los recientes estudios sobre el funcionamiento y flujos de nutrientes en comunidades de microorganismos, así como el movimiento de éstos de unas zonas a otras nos da pistas de cómo se desarrolla la vida microscópica en un clima tan extremo”, añade Antonio Quesada, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid.
En el trabajo se hace hincapié en que ese desequilibrio en el conocimiento de la biología de tantos grupos de organismos impide comprender cómo se desarrollan los procesos ecológicos en la Antártida, algo clave para poder guiar medidas de conservación de cara al cambio global.
“Los análisis de las lagunas de conocimiento sobre la biodiversidad nos permiten identificar las principales necesidades de investigación en los próximos años. En el caso de la Antártida, es necesario invertir en investigación taxonómica, monitorizar las poblaciones, identificar especies modelo, estandarizar los métodos de estudio que utilizamos e integrar los datos que vamos obteniendo. Estas son algunas de las medidas que proponemos para resolver las incógnitas que tenemos sobre este importante y fascinante territorio”, concluye Joaquín Hortal, también investigador del MNCN.
Referencia:
Pertierra LR, Convey P, Barbosa A, Biersma EM, Cowan D, et al. «Advances and shortfalls in the knowledge of Antarctic terrestrial biodiversity». Science.
Derechos: Creative Commons.
Fuente/SINC/Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC)
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Conversación
LOS TÓXICOS QUE ENTRETEJEN NUESTRA ROPA

Desde los tejidos que vestimos a los que cubren nuestros muebles y ventanas o los geotextiles que dan estabilidad a una carretera, todos son esenciales para nuestra comodidad y estilo de vida.
Sin embargo, su fabricación implica frecuentemente el uso de químicos que pueden tener efectos nocivos, tanto para la salud humana como para la naturaleza. Su impacto es alarmante, considerando su amplio uso y el contacto constante con la piel, lo que resalta la urgencia de regular y minimizar su uso.
Por ello, es necesario un debate que impulse métodos de producción más sostenibles y seguros para el consumidor y el planeta. Pero… ¿podemos encontrar textiles saludables?
Folmaldehído en la ropa
En la industria textil, los químicos contaminantes –entendidos como causantes de efectos nocivos para la salud y el medioambiente– se utilizan por diversas razones.
Mientras que los colorantes aportan colores vivos y duraderos a las telas, los acabados proporcionan características adicionales como resistencia al agua o a las arrugas. Finalmente, los suavizantes mejoran la textura y facilitan el manejo y la comodidad de las prendas.
Entre los compuestos de mayor preocupación, se encuentra el formaldehído –utilizado en resinas para acabados permanentes–, que puede causar irritaciones y alergias severas.
Por su parte, los ftalatos –empleados para aumentar la flexibilidad de los plásticos en cortinas de baño y ropa impermeable– son disruptores endocrinos que pueden afectar los sistemas reproductivos.
Tintes peligrosos
Además, los metales pesados como el plomo y el cadmio, a menudo presentes en los colorantes, son altamente tóxicos y pueden acumularse en el cuerpo humano y el medio ambiente, causando desde daño neurológico hasta problemas renales y óseos, principalmente a los trabajadores de la industria textil. También se han relacionado con alergias e irritaciones.
Encima, cuando el color no queda bien fijado, se puede desprender durante el uso con el sudor o saliva, así como en el lavado. Ello implica la contaminación de agua, suelos y ecosistemas, no solo durante la fase de producción, sino también durante el mantenimiento.
Transformación de la industria
Ante este panorama, la industria textil está adoptando alternativas menos tóxicas para minimizar su impacto ambiental y mejorar la seguridad de sus productos.
Así, el uso de colorantes naturales, derivados de plantas, minerales y otros recursos biológicos, está ganando popularidad debido a su menor toxicidad comparada con los sintéticos.
Al mismo tiempo, poco a poco se imponen procesos de fabricación sostenible, como el empleo de agua reciclada, energía renovable y técnicas de producción que reducen los residuos químicos.
En el aspecto legislativo, la Unión Europea, a través del Reglamento REACH, ha liderado la regulación de químicos peligrosos, exigiendo pruebas rigurosas y la gradual eliminación de las sustancias más nocivas.
Esta clase de regulaciones fomentan una mayor transparencia y responsabilidad y obligan a la industria a buscar vías más seguras.
Consumidores informados
Europa tiende a utilizar menos productos tóxicos en textiles debido a sus regulaciones más rigurosas, pero no puede decirse lo mismo de otros países, con normas más flexibles. Un dato que el ciudadano debería tener en cuenta al examinar el lugar de origen o fabricación de la tela que compra.
Para los consumidores, elegir textiles menos tóxicos implica estar informados sobre los materiales y procesos utilizados en su fabricación. Una clave es optar por ropa certificada por sellos como Oeko-Tex, que garantizan bajos niveles de sustancias nocivas.
Este tipo de certificado puede referirse a la composición del producto ( Standard 100) o al proceso de fabricación (Made in Green), entre otros aspectos.
Asimismo, apoyar a empresas que practican la sostenibilidad y exigir mayor claridad en el etiquetado de los productos pueden contribuir significativamente a promover un consumo más responsable y consciente.
Invertir en sostenibilidad
Una prenda no tóxica implica que sea respetuosa tanto para la salud humana como para el medioambiente. Puede ser más costosa debido a la utilización de procesos de producción éticos, el uso de materiales orgánicos, el cumplimiento de certificaciones rigurosas, los salarios justos y la implementación de medidas para asegurar la transparencia en toda la cadena de suministro.
Estos costos adicionales reflejan una inversión en prácticas ambientales responsables y condiciones laborales equitativas, valoradas por compradores conscientes.
Si, como consumidores, nos preocupamos de las características de un teléfono, una televisión, etc., ¿por qué no lo hacemos con los textiles? La concienciación social obligará a los productores a aumentar la oferta de textiles certificados y dejará en nuestras manos la decisión de invertir en opciones responsables que protejan la salud y el medio ambiente.
Fuente/TheConversation Chile Desarrollo Sustentable www.chiledesarrollosustentable.cl www.facebook.com/pg/ChiledesarrollosustentableCDS twitter.com/CDSustentable #CDSustentable , #Sostenible #DesarrolloSostenible #MedioAmbiente #ChileDesarrolloSustentable, #ECOXXI
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