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IMPUESTOS VERDES Y REFORMA TRIBUTARIA: ELEMENTOS PARA EL DEBATE
Por Pablo Barañao D., consultor ambiental e investigador de Espacio Público
Una de las novedades del proyecto de reforma tributaria recientemente ingresado al Congreso lo constituye la incorporación de ‘impuestos verdes’, es decir, el uso de instrumentos de mercado para abordar problemas ambientales, en adición a las otras herramientas de gestión de nuestra institucionalidad ambiental. A nivel internacional los impuestos verdes son uno de los instrumentos más usados, y los combustibles fósiles su principal blanco, por lo que en principio esto es una muy buena noticia.
Si bien el objetivo fundamental de los impuestos es mejorar la eficiencia económica, el entusiasmo por los impuestos verdes se debe a que su uso adecuado logra un doble beneficio: desincentivar una actividad contaminante y, al mismo tiempo, generar ingresos que permiten corregir otras imperfecciones del sistema tributario. Ello es, por lo tanto, plenamente consistente con el objetivo principal de la reforma tributaria (recaudar más recursos), y lo hace de una manera eficaz, posibilitando subir menos otros impuestos ineficientes.
Dado el impacto de esta iniciativa, Espacio Público está estudiando este instrumento y se encuentra en condiciones de aportar a esta discusión con propuestas para su adecuada implementación.
Las fuentes fijas (por ejemplo, industrias) emiten contaminantes locales (material particulado y gases) y CO2, este último principal responsable del cambio climático. Por ello, resulta adecuado gravar dichas emisiones idealmente en función de lo efectivamente emitido (para incentivar la instalación de equipos de reducción de emisiones). La componente asociada a contaminantes locales podría eliminarse en zonas sin problemas de contaminación, lo que además generaría un incentivo a la descentralización de la actividad industrial.
Las fuentes móviles (todo tipo de vehículos), por su parte, también emiten contaminantes locales y CO2, pero generan además otras externalidades sociales (accidentes, ruido, congestión, etc.), lo que debiera ser considerado al implementar estos impuestos verdes. Un impuesto a los combustibles es muy eficiente para abordar estos impactos, pues todos ellos se relacionan directamente con el uso del vehículo, a diferencia de un impuesto a la cilindrada, por ejemplo, que no está relacionado con su uso efectivo.
En síntesis, siendo los impuestos verdes herramientas muy eficientes, requieren de un buen diseño para lograr sus objetivos, pues de lo contrario pueden generar incentivos contrarios a los fines que persiguen. Espacio Público se encuentra trabajando en esto, y espera aportar ideas y propuestas que permitan que esta herramienta de la reforma tributaria pueda recaudar los recursos que Chile necesita hoy y, al mismo tiempo, mejore nuestro medio ambiente y la eficiencia económica de nuestra economía.
Fuente:df.cl