Empresa & Sociedad
José Luis Daza: “Hay demandas que son legítimas, otras irrealistas y otras absurdas”
El economista chileno radicado en EEUU advierte que “la historia nos demuestra que una vez atrapado en un conflicto político y económico como el actual, es difícil salir”. dice que El corto plazo será muy negativo para el país y que La falta de crecimiento puede elevar las presiones populistas.
José Luis Daza dice que espera estar equivocado respecto de su mirada acerca de la crisis social, política y económica que enfrenta Chile, porque esta no es optimista. Hace tres años prendió alarmas sobre lo que, a su juicio, era el daño que las políticas y reformas del gobierno de Michelle Bachelet podían estar generando, y hoy ve parte de eso reflejado en este estallido. “La destrucción sostenida de la capacidad de crecimiento de la economía juega un rol central en la crisis. Bachelet termina por aniquilar la capacidad de crecimiento de Chile. Cuando se frena el crecimiento se estanca el progreso, se frena la movilidad social, se destruyen expectativas de mejora de calidad vida. Baja la marea y cuando baja la marea quedan a la vista las cosas más negativas y disfuncionales de la sociedad”, afirma.
A mediados de 2016 usted advirtió sobre los efectos del gobierno de Bachelet, señalando que “temo que nos metió en un círculo vicioso, donde el bajo crecimiento generará frustración, confrontación, malos salarios, escasez de recursos para atacar la pobreza y una abundancia de soluciones facilistas”. ¿Es la crisis social que estalló en Chile hace ya tres semanas lo que usted predijo?
-Para mí era claro que la fuerte caída del crecimiento potencial de la última década generaría condiciones sociales y políticas peligrosas, riesgos de frustración y confrontación. Pero pensé que Chile todavía tenía tiempo para corregir el rumbo. Creo que nadie imaginó que sería de la magnitud y violencia con que estalló. Pero es claro que el equilibrio político económico en que nos metió Bachelet está generando reacciones del sistema político similar al de otros países de América Latina, donde terminó por dominar el populismo de izquierda.
¿Cuál es la causa principal de esta crisis?
-Ningún factor por sí solo explica lo que está ocurriendo. La crisis venía incubándose desde hace años. Los datos indican que hay factores políticos, económicos, fuerzas globales. Pero creo que la destrucción sostenida de la capacidad de crecimiento de la economía juega un rol central en la crisis. Bachelet termina por aniquilar la capacidad de crecimiento de Chile. Cuando se frena el crecimiento se estanca el progreso, se frena la movilidad social, se destruyen expectativas de mejora de calidad vida. Baja la marea y cuando baja la marea quedan a la vista las cosas más negativas y disfuncionales de la sociedad.
¿A qué se refiere cuando dice las cosas más negativas y disfuncionales de la sociedad?
-En Chile la lista es muy larga. La colusión de empresas y los leves castigos que enfrentaron los responsables causaron un daño devastador a la legitimidad del sistema económico. Políticos de izquierda y derecha financiados ilegalmente, sin que nadie fuera condenado, reforzaron la percepción de impunidad para quienes tienen poder. Corrupción en instituciones históricamente respetadas (altos mandos en Carabineros y el Ejército) también hicieron enorme daño a la legitimidad del sistema institucional en su totalidad. Percepción de que la clase política legisla para beneficiarse a sí misma, algunos de ellos frívolos y desconectados de la población. Inequidad económica y de acceso a bienes esenciales. Gobiernos tolerantes a la violencia y destrucción, como el caso del Instituto Nacional. La frustración e impotencia que todo esto genera se potencia cuando se estanca el bienestar y se pierden las esperanzas de mejoras sin cambio en las reglas del juego. Estamos al debe en muchas mejoras institucionales.
¿El crecimiento sin equidad le explotó en la cara a Chile?
-Chile no es un caso donde el alto crecimiento benefició principalmente a los más ricos. Ese es un cliché demostrablemente falso. Hace ya años que Chile dejó de ser un país de alto crecimiento. Chile fue uno de los países que más creció en el mundo desde 1985 hasta un poco antes del 2000. Poco a poco el crecimiento potencial fue cayendo. Y en los últimos años Chile creció a la mitad de la economía mundial. En los últimos cinco años el ingreso per cápita no solo creció menos que en otros países emergentes, creció menos que otros países desarrollados como EEUU. El ingreso per cápita se estancó.
En los años en que Chile creció rápidamente, la distribución del ingreso mejoró más que en los 33 países de la Ocde. Cuando Chile creció rápido la distribución del ingreso mejoró; cuando dejamos de crecer, la distribución del ingreso empeoró. Usando los datos del exministro de Hacienda de Bachelet, Rodrigo Valdés, entre 1990 y 2015 en Chile el ingreso del 10% más rico creció 208%, mientras el ingreso del 10% más pobre creció 440%. Es decir, se multiplicó cinco veces y media. Coeficientes de Gini confirman lo que muestran los datos de Valdés.
Pero en 2018 Chile y México tenían el nivel de desigualdad más alto de la Ocde. ¿Hay un aprendizaje o mea culpa de los economistas por la poca prioridad del tema?
-Chile ha hecho esfuerzos importantes en mejorar la distribución del ingreso y ha obtenido logros importantes. Un dato puntual como el que menciona, da una visión incompleta de la realidad. Para tener mejor visión son necesarios datos que muestren la variación en el tiempo. Necesitamos la película, más que la foto. Y la película nos muestra que somos un país muy desigual que ha venido bajando la inequidad en forma sostenida durante tres décadas, en un mundo donde la inequidad aumentó. Se puede avanzar más, pero Chile lo ha venido haciendo en forma sostenida.
Entonces, ¿por qué la gente piensa que en Chile el crecimiento no ha sido inclusivo, si no es verdad?
-Porque lo repiten una y otra vez periodistas, políticos, intelectuales. De tanto repetirlo han impuesto una narrativa. Hasta el Presidente Piñera lo ha dicho. También, porque a pesar de que la distribución del ingreso ha mejorado, la brecha es todavía muy alta y la gente no percibe la mejora relativa; ve la diferencia absoluta. Sospecho que la televisión y la prensa han jugado un rol importante en esa narrativa. Recién estamos entendiendo, a nivel mundial, la capacidad y potencia de la televisión en generar realidades aceptadas por mucha gente, independiente de los hechos que las sustentan. Es un medio muy potente, moldeador de realidades. En EEUU cadenas de televisión han movilizado al país a la guerra basadas en creencias alejadas de la realidad; han lanzado movimientos políticos como el Tea Party. Estuve un par de días en Santiago y quedé impactado por el nivel de los periodistas de televisión. Han adoptado las malas prácticas de la televisión americana, pero con menor honestidad intelectual. En EEUU los opinadores de Fox News y otras cadenas con influencia política no se hacen pasar por periodistas. Reconocen que son comentaristas sesgados. Vi en Chile una pretensión de neutralidad periodística falsa y gran superficialidad analítica.
¿Cómo explica que otros países de la región crecieron menos y no tuvieron explosiones sociales?
-La principal diferencia es que esos países nunca tuvieron el rápido crecimiento que tuvo Chile. Nunca se generaron las expectativas que se crearon en Chile. Pasamos de tener un ingreso per cápita que en 1985 era la mitad del de Argentina y menor que el de Uruguay, México, Colombia y Ecuador, a tener el ingreso más alto de la región. Las expectativas eran que en unos años tendríamos un standard de vida similar al de países desarrollados. Las nuevas clases medias aspiraban a una calidad de vida similar al de las clases más altas. Pero el frenazo del crecimiento lo frustró. Quedaron estancados y muchos endeudados, con niveles de ingresos inferiores a los que presumían tendrían cuando se endeudaron.
¿Considera válidas las demandas que ha levantado la ciudadanía y cómo se deben enfrentar?
-Hay demandas que son legítimas, otras irrealistas y otras absurdas. Hay mucho que se puede hacer para mejorar la igualdad. Debemos ser muy ambiciosos y creativos. Pero tenemos que estar conscientes que el principal motor para alcanzar esa igualdad es el crecimiento. El crecimiento es la política social más potente que los seres humanos hemos creado. El crecimiento es absolutamente necesario para solucionar los problemas de pensiones, de salud, de educación, de mejores bienes públicos como parques y ciudades más humanas. No hay ninguna política distributiva que hubiera subido casi seis veces los ingresos del 10% más pobre como lo hizo Chile si no hubiera habido crecimiento.
A su juicio, ¿qué demandas son legítimas y cuáles irrealistas y absurdas?
-Las demandas contra el pago de tarifas por servicios como autopistas son inaceptables. Las demandas legítimas son las de un sistema político transparente, donde todos sean iguales ante la ley.
¿Qué le ha parecido la respuesta del gobierno y en particular cómo ve al Presidente Piñera en esta crisis?
-No es el momento para emitir juicios sobre el Presidente; no es ningún aporte. Es claro que está haciendo un esfuerzo extremo, de buena fe, para solucionar la crisis. Al margen de las medidas específicas que está tomando, creo que es importante que transmita los principios que guían sus acciones. Como buen economista tiene que tener claro que todas sus acciones generan incentivos y desincentivos. Si cede ante la violencia, habrá más violencia. Si cede ante la presión, habrá más presión. Él tiene el poder de su mandato y el poder del Estado. Con respecto a prioridades, es absolutamente esencial restaurar el orden antes de que la violencia siga propagándose. He visto en muchas partes del mundo, Asia y África, el peligro que representan para los más débiles, y eventualmente para toda la sociedad, el descontrol, caos y la violencia. Chile tiene una gran ventaja sobre la mayor parte de los países del mundo, especialmente países en desarrollo: una fuerza policial de lujo, profesional, seria, responsable. Creo importantísimo que colectivamente el país y los políticos se unan en su apoyo a Carabineros, en su mayoría personas humildes de una abnegación y honradez inexistente en la mayor parte de las policías del mundo.
¿Y cómo evalúa el accionar de la oposición?
-Hay una parte de la oposición que nunca aceptó la economía de mercado. Admiradores de Chávez y Fidel Castro que fueron consistentemente derrotados en las elecciones, pero que están utilizando esta crisis para tratar de imponer por la violencia lo que en 30 años no pudieron hacer en elecciones democráticas. No van a cambiar de actitud frente a las concesiones que haga el gobierno. Son una combinación tóxica de ignorancia, frivolidad, inmadurez y malas ideas. Hay otra gran parte de la oposición seria, responsable, democrática, que quiere una salida pacífica de la crisis, aunque con malas ideas económicas, que está aprovechando para imponer esas ideas en negociaciones con el gobierno, a pesar de que fueron derrotadas ampliamente en la última elección presidencial. En su mayoría apoyaron las reformas más destructivas de Bachelet y no han cambiado de visión, pero con ellos tiene que trabajar el gobierno para lograr consensos.
¿Qué visión tiene del acuerdo tributario alcanzado por el nuevo ministro de Hacienda?
-No he tenido tiempo para mirar en detalle, de modo de comentar seriamente… Entiendo que el gobierno está negociando para enfrentar una emergencia y tiene que acceder en varios puntos. Pero debemos tener muy claro que altas tasas impositivas nos pueden hacer sentir muy bien, mostrar al mundo que tenemos conciencia social, pero no tendrán ningún efecto en mejorar la calidad de vida en el largo plazo. Por el contrario, disminuirán la inversión, aumentarán la fuga de capitales y disminuirán el crecimiento. Para aumentar el bienestar necesitamos aumentar la inversión, necesitamos aumentar la productividad; en particular de los sectores más pobres. En la última década aumentamos el gasto público en un 40% y ¿qué obtuvimos? Menos productividad, menos crecimiento, mayor descontento. Soy de los economistas que piensan que la distribución del ingreso es muy importante y debemos hacer mucho más, pero lo debemos hacer en forma inteligente, con gastos enfocados y directos. Detrás del argumento de que necesitamos más bienes públicos, veremos aumentos de gasto corriente, gastos en empresas ineficientes como TVN o Enap. Esos no son bienes públicos, pero representan pérdidas de recursos. Como el Transantiago, supuestamente un bien público, aunque reemplazaba a un sistema privado. Un desastre financiero que empeoró la calidad de vida de la población y costó miles de millones de dólares. Pero me temo que iremos en la dirección de más Estado, más impuestos, más empleados públicos, menor crecimiento. Ojalá me equivoque.
Hay quienes ven esta crisis como una oportunidad y otros más pesimistas. ¿Cómo saldrá Chile finalmente de ella?
-Las crisis siempre representan una oportunidad. Pero la historia nos demuestra que una vez atrapado en un conflicto político y económico como el actual, es difícil salir. El corto plazo es muy negativo. La falta de crecimiento seguramente aumentará las presiones populistas. Pero dependerá de lo que hagan nuestros políticos, de que surjan políticos nuevos con poder de convocatoria, con convicción, que rompan con la historia que hemos visto en América Latina
Fuente/Pulso Chile Desarrollo Sustentable/www.chiledesarrollosustentable.cl www.facebook.com/pg/ChiledesarrollosustentableCDS twitter.com/CDSustentable #CDSustentable,#ChileDesarrolloSustentable,#COP25CL,#DesarrolloSostenible #MedioAmbiente,#COP25,#Sostenibilidad,#BLUECOP25 #BLUECOP